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UNA SEMBLANZA DE MI PADRE

UNA SEMBLANZA DE MI PADRE

Víctor Manuel Guzmán Guevara (1921 – 1978).

Jurista, humanista y servidor público venezolano

Víctor Manuel Guzmán Guevara nació el 28 de julio de 1921 en Cantaura, estado Anzoátegui, en una familia profundamente arraigada en la región oriental de Venezuela. Hijo de José Eduardo Guzmán Muzi y Ana Teresa Guevara Monagas, desde niño recibió lecciones de estudio, trabajo y honestidad, valores que marcaron toda su vida. Fue bautizado el 12 de abril de 1924 en su pueblo natal.

Completó su educación secundaria en el Colegio Federal de Barcelona, obteniendo el título de Bachiller en Filosofía y Letras, y compartiendo aula con jóvenes como Jaime Lusinchi, futuro presidente de la República. En 1948, tras sus estudios en la Universidad Central de Venezuela (UCV), obtuvo los títulos de Abogado y Doctor en Ciencias Políticas, consolidando su formación jurídica y compromiso con la justicia.

Inició su carrera profesional en el bufete del destacado jurista Jóvito Villalba, y posteriormente ejerció como Procurador de Menores del Estado Anzoátegui y Concejal del Distrito Bolívar, defendiendo los derechos de la infancia y participando activamente en la vida política regional.

Desde 1959 y durante casi 20 años se desempeñó como Juez Superior Civil, Mercantil, del Tránsito y del Trabajo del Estado Anzoátegui, ganándose la reputación de ser un jurista sabio, recto y humano. Su despacho se convirtió en un espacio de consejo y justicia, donde la comunidad siempre encontraba apoyo y orientación.

Fue un propulsor de la construcción del Palacio de Justicia de Barcelona, participando activamente en su planificación y ejecución. Durante la inauguración del edificio, en 1983, el presidente Luis Herrera Campins, amigo cercano y compañero de estudios de Guzmán Guevara, honró post mortem su labor delante de su viuda y sus hijos, reconociendo su esfuerzo y dedicación a esta obra emblemática.

En 1967 fue invitado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos a un programa de intercambio profesional sobre el sistema judicial, lo que le valió el nombramiento como Miembro de Honor Vitalicio de la Asociación de Abogados de California (USA).

Falleció el 7 de junio de 1978 en Barcelona, Anzoátegui, a los 56 años, dejando un legado de integridad, vocación pública y amor por la justicia. Su nombre perdura en la memoria del foro jurídico anzoatiguense y entre quienes valoran la dedicación al bien común.

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