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Josefina Pérez, amor por la familia y pasión por la educación y el derecho.

Josefina Pérez, amor por la familia y pasión por la educación y el derecho.

Josefina del Valle Pérez de Fermín, (Barcelona, 1940) es bisnieta, nieta, hija, madre, abuela y bisabuela, por lo tanto es representación de todo el legado ancestral y referente en el que las generaciones futuras que la tienen en su árbol genealógico podrán mirarse. Pasado y presente convergen en ella unidos por el amor a la familia y a la educación, y orgullosa de las metas que cada uno de los suyos, familia y alumnos, ha ido alcanzando a lo largo de sus vidas.

Es hija de María Magdalena y Tomás Olegario, y quinta de una progenie de siete hermanos. La infancia de la familia Pérez transcurrió en Palotal, ese barrio en el que siguen viviendo los mismos vecinos de toda la vida y en el que las casas han pasado de una a otra generación, permaneciendo como parte de la memoria viva de Barcelona.

Josefina Pérez comenzó sus estudios no reglados en la escuela del barrio, donde su maestra Bernarda Silva le enseñó a leer y a escribir. Más tarde, entre 1947 y 1953 cursó primaria en el “Grupo Escolar República de Chile”, primer colegio mixto de Barcelona. Al terminar la primaria continuó sus estudios en el liceo Juan Manuel Cajigal, también en Barcelona, desde 1953 hasta 1957, donde hizo los primeros cuatro años de secundaria, máximo nivel que se podía alcanzar en Barcelona. Para poder finalizar la secundaria, y obtener una de las especialidades que se otorgaban en ese entonces, se trasladó a Sucre. En 1958 acabó su bachillerato en Filosofía y Letras en el liceo Antonio José de Sucre de Cumaná. Casualmente esa fue la última promoción de las tres especialidades en las que se dividía el bachillerato en Venezuela: Biología y Química, Física y Matemáticas y, la mencionada, Filosofía y Letras.

Ya con su bachillerato culminado se inscribe en la escuela normal Dr. José Ramón Camejo, en Barcelona, obteniendo el título de maestra normalista en 1959 y durante un año se desempeña como maestra de primer grado en el Grupo Escolar Monseñor Guevara y Lira de Cantaura. En 1960 se enrola en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y obtiene el título de Abogado en 1965. Durante los cinco años siguientes se desempeña como letrada en libre ejercicio y, además, da clases en la Escuela Técnica de Comercio Felipe Guevara Rojas de Barcelona y en la Escuela Técnica de Puerto la Cruz, hasta que en 1970 inicia su andadura en el Poder Judicial como Defensora Pública de Presos, cargo que desempeñó con equidad y humanidad hasta 2002, siempre en la Defensoría Segunda de Presos del Palacio de Justicia de Barcelona.

Durante sus 32 años de de Defensora Pública su norte fue el de lograr la justicia, defender a los menos favorecidos y lograr la libertad de los inocentes. Y lo más satisfactorio ha sido ver que personas que han salido de la cárcel han dejado atrás esa parte de su pasado y han sido capaces de retomar sus vidas, darles un nuevo rumbo y reencontrar el sentido de la armonía y el bienestar personal, familiar y colectivo. Con cada persona con la que se ha encontrado como defensora ha significado un aprendizaje que en los libros de texto es imposible encontrar.

Paralelamente, regresó a las aulas, como alumna, nuevamente en la UCV para realizar la licenciatura en educación a través de los Estudios Universitarios Supervisados (EUS), y culminó una especialización en Ciencias Penales y Criminológicas por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y, el último nivel universitario alcanzado hasta ahora, es el de Magister en Educación Superior por la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho (UGMA), lo que le ha permitido desempeñarse como docente de cuarto nivel de educación universitaria.

La docencia, su otra gran pasión que ha colmado su vida, como profesora de secundaria en el Liceo Monseñor Navarro de Barcelona, labor que desarrolló durante 22 años. Asimismo, como profesora universitaria, fue docente de pregrado durante 10 años en la Universidad Santa María (USM), en su núcleo en Anzoátegui, también en el hoy extinto Instituto Universitario de la Policía Científica extensión Puerto la Cruz (IUPOLC), y docente de pregrado durante los últimos 19 años en la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho, donde ahora se desempeña como coordinadora del postgrado en Derecho Penal y Criminología, sembrado en sus alumnos la simiente del amor al estudio, contribuyendo a convertirles en ciudadanos curiosos, críticos y responsables, con la confianza de que sus palabras han regado la semilla del conocimientos en los cientos de alumnos que desde sus pupitres compartieron y comparten las aulas de esas grandes casas de estudios.

Lo más importante ha sido que en medio de sus pasiones, ha tenido el tiempo suficiente para su amor: su familia. Su esposo y sus hijos, quienes les han enseñado el sentido único e indescriptible del amor: unidad en la diversidad, tanto en las maneras de ser como en la manera entender el mundo. Transmitiendo ese amor y conocimiento a todos por igual, tanto en las aulas de clases como en su familia, educando con amor y pasión por la vida.

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